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La página de Pedro Miranda

Los locos...somos nosotros

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Si existe una canción cuyo tema parece estar condenado a pasar siempre inadvertido para el común de las personas, esa es “Sólo pienso en ti” del cantautor español Víctor Manuel.

Por regla general, la gente considera "Sólo pienso en ti"  como simplemente “una canción de amor más”.
 
Nada más injusto para una historia que es bastante original. Ahora bien, a pesar del romanticismo que proyecta el título, no creo que sea una canción particularmente apropiada para enamorar a una muchacha. Y es que ésta es la historia de una pareja muy especial.
 
Ella,
 
“...fue a nacer en una fría sala de hospital
Cuando vio la luz, su frente se quebró como el cristal
Porque entre los dedos a su padre como un pez se le escurrió
Hace un mes cumplió los veintiséis”.
 
Un trauma al nacer la ha dejado con problemas mentales. En cuanto a él, su situación es parecida, pues
 
“El nació de pie, lo fueron a parir entre algodón.
Su padre pensó que aquello era un castigo del Señor.
Le buscó un lugar para olvidarlo y siendo niño lo internó
Pronto cumplirá los treinta y tres”.
 
Ella y él son, dicho sin tapujos, dos locos que se han conocido dentro de la precariedad de su situación, en un manicomio. Y esa cálida relación ha nacido dentro de los fríos muros de ese lugar, donde
 
“Juntos de la mano,
Se les ve por el jardín”.
 
El estribillo de la canción ("Hey, sólo pienso en ti") siempre se nos insinúa medio fuera de lugar, medio cambiando el tema...una forma sutil de crear en el oyente un ambiente de incoherencia o extravío mental apropiado para la historia que nos ocupa.
 
Aún estando ambos encerrados, y por su condición, la relación de ellos trata de proyectarse más allá de las paredes de la institución y de situarse fuera de este mundo...pero Víctor Manuel logra imponer el balance, dándonos detalles de la vida de ambos dentro de las paredes del lugar:
 
"En el comedor, se sientan separados a comer.
Si les miran bien, les corren mil hormigas por los pies".
 
La canción viene a alcanzar su punto culminante en un gesto amoroso de ella,
 
“Ella le regala alguna flor”
 
Al cual él corresponde con su ternura de ser elemental, 
 
“Y él le dibuja en un papel
Algo parecido a un corazón”.
 
Lo que nos hace pensar si seremos nosotros los que en el afán de la vida diaria venimos a resultar los locos, pues de ellos se dice que:
 
“¡No puede haber nadie en este mundo tan feliz!”
 

Material propiedad de Pedro Miranda, ©2005