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La página de Pedro Miranda

Penélope

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Mucha gente ha disfrutado de "Penélope" sin conocer de la canción más allá de lo que las letras dicen.

Sin embargo, la historia de amor en la que Joan Manuel Serrat se inspiró no es nueva; se remonta a la cuna de la civilización. "Penélope" de Serrat viene a ser una versión moderna de la historia de Penélope y el héroe Ulises. Conociendo esa historia, podemos saber en que terminaría la canción.
 
La canción nos cuenta que:
 
"...un caminante paró su reloj una tarde de primavera.
Adiós amor mío, no me llores, volveré
Antes que de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí, volveré por ti"
 
Así, Ulises, rey de Itaca, marchó hacia la guerra de Troya, dejando a Penélope y su hijo Telémaco, que era un bebé. Penélope fielmente siguió esperando por su hombre, a pesar de que en el pueblo lo daban por muerto.
 
Muchos pretendientes la presionan para que se case y tengan un nuevo rey, pero ella...
 
"...Uno tras otro los ve pasar,
Mira sus caras, les oye hablar
Para ella son muñecos"
 
Ahora bien, Ulises no sólo no había muerto sino que por fin volvió de la guerra, prácticamente 20 años después. Entonces,
 
"La llamó, Penélope, mi amante fiel, mi paz,
Deja ya de tejer sueños en tu mente.
Mírame, soy tu amor, regresé"
Pero... ¡físicamente no era el mismo! Como lo reconocería Penélope? Ella...
"Le sonrió con los ojos llenitos de ayer
No era así su cara ni su piel.
'Tu no eres quien yo espero'"
 
Supongo que Ulises sospechó que era que el tenia algún “bajito” encima o algo así, porque se fue a bañar. Se perfumó y vistió de gala. La diosa Palas vertió sobre él sus gracias, haciéndolo parecer más alto y más fuerte de lo que era. Y así, semejante a los dioses inmortales, se volvió a presentar ante Penélope.
 
Y nada. Penélope siguió indiferente. Quizás ella pensó: "de que es tremendo macho, lo es. ¡Pero no es Ulises!". Como su hijo Telémaco y el pueblo lo aceptaban, ella dijo: "OK. Está bien. Aceptaré que tú eres Ulises. Saquen la cama de madera de Ulises del cuarto y prepárenla".
 
Ulises se quilló fuertemente: "¡Mujer! ¡Eso que dices me da toda la cuerda! ¡Cómo pudieron desarmar mi cama de madera! ¡Era mi secreto, mi obra maestra! Nadie sabía cómo habían puesto esa cama en ese cuarto. La cama salía de la tierra. Fue que yo elegí un árbol ancho, construí una habitación alrededor de él, le quité la parte de arriba e hice artísticamente una cama en el tronco que bajaba a las raíces".
 
Al oír eso, Penélope supo que era Ulises. Entonces rompió en llanto y fue hacia él, le tiró los brazos alrededor del cuello y lo besó. "No te quilles conmigo, Ulises. Muchos vinieron a engañarme, pero tú me has convencido porque nadie más que nosotros sabía el secreto de la cama".
 
Ulises lloró también. Ambos se abrazaron con fuerza y así estuvieron tanto tiempo que habría llegado la mañana, pero la sabia diosa Palas detuvo la noche en el cielo, para que el día no llegara.
 
Finalmente juntos fueron a la cama, donde por respeto los dejaremos entregados al goce de reanudar sus derechos conyugales, por tantos años interrumpidos.

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